SILLA DE MIMBRE
- 28 may 2014
- 1 min de lectura
SILLA DE MIMBRE
Cuando me dieron esta silla para restaurar pensé que no tenía mucho que hacer en ella, ya que no le veía mucha utilidad era una silla pequeña bastante machacada y con mucha polilla. Pero su dueña me dijo que le tenia mucho cariño porque era la silla donde su madre se sentaba a tomar el fresco y relajarse todos los días, era como su sillita especial. Por ello le di un trato especial, porque cada objeto a restaurar la mayoría de las veces tiene un valor sentimental inexplicable, por ello un valor incalculable, tiene una historia, un vida. La silla tenia mil capas de barniz, estaba llena de agujeros por todos los lados. Empece por descubrir la madera, quietando todos los restos de barniz que tenia. Debajo de todo esto descubrí una madera de haya con mucha vida por delante aun, la metí en tratamiento para los ácaros y la tuve sobre 10 días, luego la teñí con tinte al agua, y tape todos los agujeros, arregle el mimbre y por ultimo la encere. Cuando e la lleve a la duela no sabia que hacer, estaba impresionada, vi su satisfacción en los ojos y eso no hay dinero que lo pague.

Comentarios